Cambiemos al mundo

En las últimas semanas me ha costado un poco ser optimista con el futuro; será porque cada vez que salgo de mi casa veo violencia, hambre, conformismo, por nombrar algunos; y también en el resto del mundo el rencor y la rabia han encontrado espacios y parecen invadir todo lo que nos rodea.

Después de mucho pensarlo he llegado a la conclusión de que estamos viviendo el resultado de los extremismos tanto políticos como religiosos y sociales. El ser humano nace con la necesidad de ser feliz, y eso está bien, el problema está cuando se convence que su felicidad depende de la infelicidad o incluso, la inexistencia de otro; que aunque no lo quiera aceptar, es igual a él.

Yo vivo en un país de extremismos políticos y sociales, ya me cuesta recordar un momento de mi vida en el que no haya sentido rechazo o rencor de otra persona por no querer elegir un “bando” al igual que por tener o no tener cierto estado económico-social. Esto último es inevitable consecuencia de los primeros extremistas, los políticos.

En mi mente, nosotros como país, no éramos capaces de llegar a los extremos que se vivimos hoy, simplemente porque nunca creí, o quise creer, que nuestra humanidad o hermandad nos permitiera que algo externo nos separara a tal nivel. Hoy, lamentablemente la realidad me dice que estuve equivocada.

No quiero caer en detalles o intentar explicarles la situación de Venezuela o del mundo, para eso hay miles de personas que escriben a diario sobre ello. Lo que si pretendo es hacerles entender que de alguna u otra forma la mayoría de países se encuentra en situaciones extremas y hay una razón muy simple, falta de educación.

Si, las situaciones que vivimos hoy son extremas y terribles, pero pasarán como todo en este universo “todo llega, todo pasa”. La pregunta es ¿qué estamos haciendo para cambiar? ¿cómo preparamos el camino para las futuras generaciones?

A pesar de todo lo “malo” las cosas “buenas” siguen pasando; todos los días nacen nuevas familias, personas se enamoran, niños llegan al mundo, solamente por nombrar algunas. Es en estos momentos donde residen las oportunidades de cambio que tanto buscamos. Debemos dejar el egoísmo a un lado y seguir pretendiendo que el mundo será un mejor lugar mientras sigamos vivos, ese sin duda sería un escenario ideal, pero también lo es el iniciar ese cambio para que otros disfruten del mejor futuro que tanto deseamos.

Los extremismos aborrecen la educación por la sencilla razón de que el criterio y los valores no comulgan con ellos. Una persona libre de mente, cuerpo y espíritu nunca entenderá cómo una sola ideología podría definir al mundo, simplemente porque se sabe humano, reconoce a todos los seres humanos y entiende profundamente que en aceptar y respetar las diferencias está la clave de la convivencia.

No existe en el mundo una verdad absoluta, un sólo camino que seguir, debemos aceptar y respetar que cada uno elige su camino, encontrando su felicidad en cosas que para otros pueden representar todo lo contrario. Desde el principio de la humanidad ha existido la creencia general de que aquellos con mayor poder son más felices y la realidad es otra.

Mihaly Csikszentmihalyi, psicólogo Húngaro ha creado el concepto de “flow” (fluir) como un estado mental de alta concentración. De acuerdo a los estudios que ha realizado en años, Csikszentmihalyi ha determinado que lo que entendemos como estados de felicidad y creatividad son alcanzados cuando realizamos una o varias actividades en las que logramos abstraernos de tal forma que nos olvidamos del ser.

Todos hemos llegado a sentir este concepto en distintos momentos de nuestras vidas el cual se caracteriza por un estado de gran absorción, compromiso, satisfacción y destreza; durante el cual las preocupaciones temporales como cansancio, ego, hambre, tiempo, entre otras; son típicamente olvidadas.

“La represión no es la camino hacia la virtud. Cuando las personas se frenan a sí mismos por el miedo, sus vidas se ven disminuidas por necesidad. Solamente por medio de la disciplina libremente elegida, puede ser disfrutada la vida y aún así mantenerse dentro de los límites de la razón.” Csikszentmihalyi

Cuando Csikszentmihalyi habla del estado de “flow” refiere que incluso en las situaciones más extremas como la guerra hay personas capaces de llegar a vivir momento de pura felicidad, en actos tan simples como compartir un trozo de pan o disfrutar de un paisaje por unos instantes.

Entonces, sabiendo que aún en las situaciones más extremas la felicidad es posible, podemos dedicarnos buscar y alcanzar activamente aquello que nos hace realmente mejores personas. Incluso podemos generar el cambio guiando y educando a las nuevas generaciones a ser felices de acuerdo a sus gustos y habilidades. Cambiando la forma de educar a la humanidad generalizada bajo un único concepto o camino podemos empezar a desechar los extremismos que tanto daño nos hacen como humanidad.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s